Dublín no es solo la capital de Irlanda; es una ciudad vibrante, joven y, sobre todo, extraordinariamente hospitalaria. Atravesada por el río Liffey, esta ciudad combina siglos de historia celta con la energía de ser el centro tecnológico de Europa. Para un estudiante joven, Dublín ofrece el equilibrio ideal: es lo suficientemente grande para ser emocionante, pero lo suficientemente pequeña para sentirse segura y familiar.